jueves, 16 de agosto de 2012

No te cruces en tu camino - Perlas de saber de Osho

"Al mulá Nasrudin le concedieron una entrevista en una compañía naviera.

El director le dijo: "Nasrudin, es un trabajo peligroso. Algunas veces el mar se embravece.

Si estás en medio de una gran tormenta, ¿qué harías con tu barco?".

Él contestó: "Ningún problema. Simplemente bajaría el mecanismo de defensa que tienen todos los barcos, pesas, enormes pesas que mantienen el barco estable incluso en medio de una gran tormenta".

El director volvió a preguntarle: "¿Y si viene otra gran tormenta...?

Él contestó de nuevo: "Ningún problema. Volveré a bajar otra gran pesa".  En el ambiente marino a esas pesas las llaman lastres.

El director volvió a decirle: "Y si viene una tercera tormenta, ¿qué harías?".

Y él volvió a contestar: "Ningún problema... más lastre".

El director no sabía qué hacer con aquel hombre.

Le preguntó: "¿De dónde sacas todo ese lastre?".

Y el mulá Nasrudin le contestó: "¿Y de dónde saca usted todas esas tormentas?". De la misma fuente...

Cuantas más tormentas me pongas, más lastre bajaré. La mente crea problemas, levanta tormentas y luego busca el lastre y también crea ese lastre"

Osho

Vencerse a sí mismo - Cuento Samurai



Hace unos días, leyendo el artículo para publicar en EnlazaDOs de nuestra querida Claris Trigueros titulado "Un Gerente  Voluntario"     encontré dos frases que captaron mi atención,una de ellas "Vencerse a sí mismo" y la otra “Dejar el mundo mejor de cómo lo encontró" de Lord Baden Powell.

Apenas leí la primera, recordé una historia que quiero compartir con ustedes y que para mi, tanto en lo personal, como en lo profesional, tiene un valor muy preciado.



"Vencerse a Sí Mismo" - Cuento samurai.
El entrenamiento de un samurai jamás concluye.
El primer oponente de un samurai es él mismo.
El entrenamiento no es sino la progresiva y gradual conquista de sí mismo, sólo así el samurai logrará vencer a otros.
Por ello, quien controla y domina a los otros es fuerte, pero quien se conquista a sí mismo es poderoso, y por ello se hace temible.
Alcanzada esta fase superior, el samurai obra igual que el Cielo y vive según según su ley.