miércoles, 24 de noviembre de 2010

Déjame la puerta abierta...

De lunes a viernes, muy temprano en la mañana, mientras preparo el desayuno de mi hijo, acostumbro escuchar el programa de Luis Julio Toro en 99.9 fm -valga la promoción-.

Esta mañana en particular escuche una canción interpretada por el Gabán Tacateño, no tengo idea si es de su autoría, aún cuando lo busqué, no lo encontré, la canción en cuestión decía en su estribillo, “Déjame la puerta abierta…”

Para quienes no han escuchado al Gabán –Enemecio o Nemecio Sánchez Piñero-, les comento de manera muy rápida que él es un intérprete del joropo central y no voy a entrar en los detalles técnicos porque cuando estudias Economía, esa materia no la dan, lo cierto, es que César Gedler, hace un par de décadas atrás –es la primera vez que hablo de décadas donde yo soy protagonista- me regaló un libro de su autoría “Los joroperos del centro”, en donde lo menciona con especial deferencia, usando estas hermosas palabras “... ese hombre que mantiene desde su modo de hablar, vestir, hasta sus expresiones y visión del mundo de una cultura que en nuestro medio ha mantenido una curiosa persistencia frente a la penetración extranjerizante”…(tomado del blog Entrevistas, Biografías y Ejemplo de vida) sin alusiones políticas, aclaro que el libro de César es del año 1993, al menos la edición que yo poseo.

Esta mañana, escuchando la canción con una letra muy simbólica “Déjame la puerta abierta…”, me maravilló metáfora tan hermosa y su voz me transportó a esas fisonomías de hombres y mujeres que si bien no son muy agraciados, cuentan con un “algo” especial que los hace diferentes e inolvidables y pensé, es que todos tenemos derecho a dejar la puerta abierta más allá de ser bonitos o feos, de ser agraciados o poco dotados de bondades físicas, de ser esbeltos o ser bajos, de ser blancos o morenos… y es acá donde me quiero detener, en un país de mises y misters, de mujeres y hombres muy hermosos, quiero poner el acento en la belleza de la diversidad en todos los aspectos, en la importancia de la tolerancia, en lo necesario de la aceptación desde quienes somos más allá de cómo nos vemos, porque a veces los cánones y las exigencias esperadas, nos hacen vivir mucho tiempo fuera de nosotros mismos, convirtiéndonos en personas con gran habilidad para responder en función de lo esperado y perdiendo cada vez más nuestra capacidad para combinar el sentido común con el sentido propio -expresión que me encanta, propia de un gran amigo consultor peruano-.

Dejar la puerta abierta está más allá de lo físico, dejar la puerta abierta está en el mundo que no se toca, no se siente, más todos de alguna manera sabemos que existe, porque en algún momento lo hemos vivido.

Siga Abriendo puertas Gabán y siga expresando su amor en dónde quiera que se encuentre… Hasta pronto.

Quien quiera leer más sobre el Gabán Tacateño visite el Blog  Entrevistas, Biografías y Ejemplo de vida

Quien lo quiera escuchar acá les dejo este video